Desventuras en el Metro by Brixta (I)


Como lo prometido es deuda, aquí van varios percances que me han pasado en el metro.

Una noche iba yo, toda ufana, a una cena en casa de unos amigos. Llovía a cántaros para variar. Compré dos botellas de vino, y para el subsuelo que me fuí. Llegaba tarde, y cuando llegué al andén estaba el tren que me llevaría a la bacanal, a punto de marchar. Las puertas se estaban cerrando, pero yo estaba empeñada en no dejar pasar el tren. Cogí carrerilla, entré por los pelos por las puertas, y cuando puse pie en el vagón con los zapatos mojados…. ¡Zas! ¡Volé! Me ví en el aire, señores, con la bolsa de plástico y las botellas de vino. Y todo cayó por este orden: Botellas, mi mano izquierda, el resto de mi cuerpo….. ¡Bummmmm! Las botellas se rompieron y desparramaron todo el líquido. Marqués de Cáceres para limpiar el suelo. Había un grupo de jovencitos alcoholizados, e hicieron lo propio ante tremendo espectáculo: Aplaudir y vitorear como locos……….. Recogí como pude las botellas hechas añicos y lo que quedaba de mi dignidad del suelo. Nunca se me había hecho taaaaaaaan largo el trayecto entre estación y estación. No era la mi destino pero, por supuesto, me bajé allí a esperar al siguiente tren.

Moraleja: Eso me pasa por tener los genes de mi madre, cuyo hobby es limpiar las aceras de Madrid con lo puesto. Es un auténtico don que en mi familia se transmite de generación en generación, a través del genoma “patomareao”.

Hace un año tenía una entrevista de trabajo. Metí mi curriculum en una carpetita de cartón, me disfracé de chica mona y arreglá, y salí rumbo a la misión de venderme a mí misma, nerviosa y temblando como un flan. Por supuesto, llovía a cántaros otra vez. Llegaba bastante justa de tiempo, que es otra de mis especialidades. Salí a la puerta del metro y abrí el paraguas. Levanto un pie para ponerme en marcha y no se mueve. Intento mover el otro, y tampoco se mueve. Miro mis pies, y tenía ambos tacones enganchados en una alcantarilla. ¿Cuántas probabilidades existen en la vida de una persona para que te pase eso en un pie? ¿Y en los dos a la vez? Paragüas en mano, intentando no mojarme yo misma y la carpetita con el curri, luchando contra los elementos, la alcantarilla, los tacones, el resto de pasajeros acelerados, y el ataque de risa que me estaba dando e intentado liberarme para poder continuar mi camino. ¡Malabarismos hice! Tuve que cerrar el paragüas, con lo que llegamos a la entrevista, mi curri y yo, hechos unos zorros y un par de sopas. No hace falta que diga que no me dieron el trabajo. Llevaba peor pinta que el vagabundo de la esquina. Daba miedo.

Moraleja: Eso me pasa por ir de lo que no soy: Pija.

Un día cualquiera entre semana a las 5 y cuarto de la tarde, es decir hora punta. La noche anterior fuí buenísima y estuve de juerga hasta las mil. No veía la hora de llegar a mi casa. Estaba en la estación de Baker Street, laberíntica donde las haya. Cuando estaba en el andén me entraron unas ganas de vomitar irreprimibles. ¿Qué hacer? “Voy a buscar el baño”, pensé. Subí corriendo las escaleras mecánicas. Cuando llegué arriba, pensé: “No estoy tan mal, puedo aguantar. Un poquito más Brixta, sólo te quedan 45 minutos para llegar a casa“. Bajé al andén de nuevo…. No, no podía aguantar casi una hora. Volví a subir…… ¿Dónde coño estaba el baño? Salgo a la calle. Me da el aire y me sienta bien. “Ya estoy mejor. Vamos, coge el primer tren y pa’casa”. Estoy de nuevo en el andén. “No aguanto, no aguannnnnt……..” Vomité en una esquinilla, ante la sorpresa de los que allí esperaban. Por supuesto, no tenía kleenex, esa cosa tan normal de llevar en los bolsos, que lleva la gente nomal; pero claro, para eso hay que ser normal. Sólo llevo un periódico. Me limpié como buenamente pude. Entré en el vagon, me senté, y me entró la paranoia. “Todo el mundo me mira…… Joder, debo llevar una cara…. No, no, me miran porque apesto a pota. ¡Claro! por eso me miran“. Me metí en la boca 5 chicles. “Aguanta Brixta, ya queda menos”. Llegué a mi edificio arrastrándome. ¡Por fiiiin!!. Subo en el ascensor, me miro al espejo, y las dudas se despejan….. ¡¡¡¡Todo el mundo me miraba porque tenía la cara negra de la tinta del periódico!!!!.

Moraleja: Eso me pasa por ser una golfa cuando no toca.

Me encanta dar espectáculos gratis. Creo que me he equivocado de profesión.

22 comentarios

Archivado bajo Anécdotas, Chorradas, Londres

22 Respuestas a “Desventuras en el Metro by Brixta (I)

  1. Seguro que la borrachera fue por la amistad entre los pueblos. Y luego dicen…

    Me imagino que como casi no se podrá vivir en Londres sin el metro, las probabilidades de que te pase algo allí son mayores que, pongamos, en Valencia. De todas formas sí es cierto que cuando uno va de lo que no es -digamos pija, como podemos decir “arreglao” en mi caso- tiene todas las papeletas para acabar hecho unos zorros. Si no, que me lo digan a mí cuando tengo una boda.

  2. :DDD Omanero, es que los planetas y constelaciones estelares se ponen de acuerdo los dias de bodas con Omanero de invitado.

    La borrachera fue algo asi, si. Paso una hora y media al dia en el metro. Es mi segunda casa. La primera, por desgracia, el trabajo.

  3. Brixta, Brixta, que ya te digo yo que lo de la amistad entre los pueblos es malo malísimo.

    Por cierto, ¿es tan fantasmagórico el metro de Londres como lo pintan? Me encantaría visitarlo. Tengo entendido que hay visitas a las estaciones abandonadas y todo…

  4. Si, es cierto. Yo vi un documental hace no mucho y era super interesante. Toda una historia paralela tiene.

  5. Hay un par de páginas sobre el metro de Londres y su historia, son flipantes.

    Tengo pendiente una visita a London, ¡qué vergüenza me da!

  6. Pues cuando vengas avisa, eh? Yo me apunto a la visita a las estaciones fantasmas del London Underground.

  7. sonia

    heyyy!!!!! yo tambien me apunto, pero sin llevar vino, en deportivas y por supuesto no brindaremos por nuestros respectivos pueblos, que luego la vuelta a madrid es mas larga.
    Me he reido mucho sobre todo con lo de los tacones, ¡¡¡que situación!!!.

  8. sonia

    La pagina es muy interesante, pero no sé inglés😦

  9. Mi premio para la historia de la pota. Me acabo de echar unas risas que no te imaginas!!

  10. Uf, Brixta que historias!Pero míralo así, estas cosas te pasan porque eres profesional del metro. A mí, como paleta de ciudad pequeña sin metro, me dan mucha envidia tus aventurillas subterráneas🙂

  11. Uf, Brixta que historias!Pero míralo así, estas cosas te pasan porque eres profesional del metro. A mí, como paleta de ciudad pequeña sin metro, me dan mucha envidia tus aventurillas subterráneas🙂

  12. Hayyy Brixta estas cosas solo te pasan a ti!

    Jajaja me he reido mucho imaginando las distintas situaciones que describes, esa de estar “clavada” con los tacones es de guinnes! Los dos tacones!!

    Lo de “como tiznarte la cara de manera fácil y barata” deberias patentarlo.

    Saludos!

  13. No, si es que en cuanto sus quitais el chandarrr…. Por cierto la próxima vez que eches la pasta en el metro hazlo directamente en el andén si molestarte en dar vueltas, nunca hay baño en el metro, te lo digo yo, que sufro de cierta incontinencia y lo he busacado por lso metros de casi todas las ciudades en las que he estado y nunca, nunca lo encontré.

  14. Psikke

    Hacía tiempo que tenía una sospecha y hoy leyendo tu post la has confirmado: Sí. Eres la versión española de Bridget Jones. ¿No tendrás un jefecillo perverso por ahí?

  15. Macorina, yo creo que los de ciudad pequenya os adaptais incluso mejor al cabo de un mes. Mi amiga chicharrera no veas como se movia la tia. Me daba mil vueltas.

    Putavaga, que mala eressssssss!😉 Yo tambien me rio. Cuando llegue a casa tenias que haber visto la cara del Caracol cuando me vio. Un poema! Y sus risas se oian hasta en Pontevedra. Seguro que tu lo oiste, pero no sabias que era el aun.

    Carlos, hijo, ni siquiera me has visto y me conoces un monton.😉

    Inthesity, aprendi la leccion. No me vuelvo a molestar. Tambien se me ocurrio robar una bolsa de un avion de esas para este tipo de “emergencias”. El Caracol se me adelanto y me trajo una! Aun dura el cachondeito de vez en cuando.

    Psikke no he leido o visto Bridget Jones, pero me hago una idea. Mi jefe es un santo. No se ni como no me ha echado aun.

  16. Hola Brixta, ya volví!Qué pena lo de los tacones, con lo monísima que debías estar ahí clavada en una tapa de alcantarilla…Si es que hay que llevar una cámara encima siempre, por si aca…

  17. Malayerba, donde te habias metido ninya??? ;DDD De la risa que me entro no podia desengancharlos.

  18. Brixta, que lineas de metro frecuentas? Igual algun dia nos encontramos por ahi… (me fijare a ver si te reconozco!)

    Por cierto, ayer sufri la Picadilly todo lo habido y por haber. Al ir y al volver a trabajar se quedo mi tren estancado en un tunel esperando que vinieran a socorrer a algun viajero enfermo. Dos veces en un mismo dia! what are the odds! Claro que enfermar en el metro no tiene merito, mas bien todo lo contrario. Pobres cuerpos castigados…

  19. Ayma, Jubilee y la estrella de la red: la circle!!! Sale hasta en las guias como la linea a evitar. Pero a mi me da morbo y todo.

  20. Tu has probado la Hammersmith & Shitty?!?! Yo creo que tienes una venilla masoquista por ahi…

    Las que mas uso son la Picadilly (que no esta mal considering) y la Victoria (la de la temperatura media de 45 grados centigrados)

  21. Confieso: La tengo, pero no se lo cuentes a nadie😉

    He usado todas, incluida la naranja esa pequeñita). Pero diariamente esas dos. La Northern tambien es lo peor. Menos mal que no dependo de ella.–>

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