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Abismos Generacionales

 

Definitivamente tengo mucho que aprender de mi hermana pequeña.

 

La Enana consiguió que Mamá Brixta echara a Sister South-Park y a La Barbie de casa, bien reticentes a irse por otro lado, para quedarse ella de hija única. Brixta salió por patas lo antes que pudo, porque estaba harta de hacer de segunda mamá.

 

 

Mamá Brixta le montó un despacho y un dormitorio en casa. A Brixta la desterraron al sótano, y su cuarto fue usurpado por La Enana para que dejara de sufrir compartiendo cuarto con La Barbie, y no llegara la sangre al río con los vecinos protestando por el ruido de las declaraciones de amor fraternal que se dedicaban la una a la otra.

 

 

Si La Enana tiene que estudiar que NO SE MUEVA UNA MOSCA en toda la casa, se adaptan los horarios de comida según convengan a los suyos de estudio y caminamos por la casa en calcetines para no hacer ruido al pisar. Cuando Brixta estudiaba se tenía que poner tapones de silicona y los auriculares encima para amortiguar los sonidos, ejem, estruendos de broncas, música a tope, teléfono, perro ladrando… (Poned cualquier cosa especialmente ruidosa, tras los puntos suspensivos, que se os ocurra).

 

 

Mamá Brixta tiene (eso se cree ella) un coche. Para usarlo tiene que pedirle permiso con antelación a La Enana, quien comprueba en su ajetreada agenda si tiene un hueco para que Mamá Brixta añada al privilegio de, pagar el seguro y la letra, el de su disfrute de cuando en cuando. Sin aspavientos ¿eh?, que no se nos emocione. Brixta…… bueno, Brixta no tiene carné, pero tiene que quejarse igualmente, sino sería señal de haber sido abducida.

 

 

La Enana ni plancha ni limpia “porque la pobre no sabe”. Brixta os puede dar todos los trucos de abuela para quitar hasta las manchas de alquitrán, y plancharos el frac como una profesional.

 

 

Mamá Brixta es anti-tabaco. Y ella como una niña buena que es, no fuma. Sólo hace incursiones a la calle de vez en cuando, apesta a “Nenuco” cuando vuelve, y los días que no se puede escaquear después de comer está que muerde. Perdón, no quería dar a entender que estuviera con el mono, sino que “estás cansada, hija. Anda ve a dormir la siesta que ya recogemos la cocina Brixta y yo”. Brixta… bueno, dejémoslo. Es largo y puede dar para otro post.

 

 

Mamá brixta es anti-alcohol y piensa que La Enana es abstemia; jamás la verás bebiendo alcohol, ni tan siquiera en las reuniones chupifamiliares. La Enana sale en la portada de EPS en un reportaje dedicado al botellón bebiendo, ejem, un mini de agua mineral con gas bien aliñadito, se entera de la fecha exacta de publicación del reportaje-chivato, llega a las 5:45 am que es cuando hacían el reparto de periódicos, arranca la foto de la discordia, y la revista parece intacta. Aquí no ha pasado ná.

 

 

 

 

 

Brixta decide hacerse la adulta a la edad de 13 años e irse a Oh! Madrid, monta una coartada increíble gracias a la que es imposible que la pillen, sale corriendo para llegar a su casa a las 9:30 pm, y se encuentra a su madre en la puerta de la discoteca esperándola con cara de pitt bull y muy, muy, muy, ejem, digamóslo suave ¿cabreada?. Para más inri Brixta tuvo que aguantar las coñas de sus amigas durante una semana.

 

¿Será que el linaje chupifamiliar mejora generación tras generación? ¿Por qué tuve que tener yo tanta prisa en salir y ser la primera, coño?

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Hilton Guau ***** Superior

En la Chupifamily somos, por si no se había notado, unos pringaos. Su religión les prohíbe en agosto, fiestas de guardar, puentes y perro-piscina.jpgacueductos varios que se muevan de Madrizzzz. Suma a todo esto que nos gustan más los chuchos que las personas en general. 

Aquellas personas sin prejuicios religiosos que se piran de vacaciones con la masa, saben cómo liarnos y nos endiñan al perro.  

El piso Chupifamiliar se ha convertido este verano en un nuevo negocio-ONG durante unos días. Un Hilton. Uno perruno. Uno de mega-lujo. Este verano nos ha tocado por unos días tener dos inquilinos: La Perra Soprano y a El Pelos (Mamá Brixta dixit).  

La única condición de Mamá Brixta a sus clientes (qué bien suena esto, menos mal que no lo lee) es que estén limpios y aseados. Brixta fue a recoger a El Pelos a su casa, que le hizo unas piruetas cuando la vio que ya quisieran en el Circo del Sol, oigan. Claro, que no le duraron mucho. En cuanto Brixta enchufó la manguera la miraba con cara de mala-pécora-entras-en-mi-casa-a-maltratarme-de-esta-manera-zorra. Gracias a Brixta, El Pelos hizo su entrada triunfal en el Hilton Guau, regentado por la Chupifamily, como un faraón.  

Como en el fondo (más bien la sima), la Chupifamily es romántica, tenían la esperanza de que el cupido canino hiciera su aparición en el momento del encuentro entre la Perra Soprano, ayudada de su belleza, y El Pelos, ayudado del eau de mistol y su encanto. Algo así como “La Dama y El Vagabundo”. Pues fue igualito. Si la Disney se hubiera inspirado en estos dos, nuestra generación nunca habría oído hablar de Mickey Mouse. Juntos se comportaban como hooligans del equipo contrario. No había nada que hacer y fue comprobado empíricamente en el parque: El Pelos es gay, y la Perra Soprano asexual perdía. 

Y ahora unos minutos de publicidad. No se vayan, volvemos enseguida……. 

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Si no tiene donde dejar al perro durante las vacaciones, decídase por la mejor opción: HILTON GUAU ***** Superior. Les ofrecemos en un marco incomparable a varios esclavos disponibles las 24 horas para los siguientes servicios: 

Gimnasio: tres paseos diarios de una hora, como mínimo cada uno. Aunque sean las tres de la tarde en pleno agosto. (De hecho, Brixta ha menguado por efecto del derretimiento).

Entretenimiento: paseos con show incluido para lo que Brixta se ofreció voluntaria –me caí rodando por la cuesta del parque para aterrizar encima de una pareja un tanto acaramelada, por usar eufemismos de vez en cuando, y demostraros que sé qué significa esa palabra

Restaurante: privado. –Los hooligans de equipo contrario no pueden comer en la misma habitación detodalavidadedios, Para darme cuenta de eso he tenido que vivir en Inglaterra ocho años. Una es lenta de reflejos

Servicio de habitaciones: Galletitas con forma de chuleta cada media hora  -como soborno para que de vez en cuando nos dejaran en paz, como el que anestesia a un cliente humano a fuerza de copas cargaítas para que se esté quietecito (basado en hechos reales)-

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Continuamos con la programación habitual 

Como en cualquier hotel que se precie al personal le encanta cotillear sobre los clientes, el personal del Hilton Guau se ha tomado la libertad de psicoanalizar a los suyos. Dicen que los perros proyectan la personalidad de sus dueños, e incluso que muchos se parecen a ellos físicamente.

La perra soprano, la hija mimada de la Barbie -de verdad que lo parece- es guapísima, delicadita, más pija que la Hilton (tiene maleta propia y era más abultada que la de la propia Barbie que iba camino de Jamaica por dos semanas), y le encanta llamar la atención. Pero, sobre todas las cosas, es una kinki-busca-camorra y la primera en salir corriendo una vez que ha montado ella misma el pollo en el parque, no sea que ella pille algo. Es decir, como mi hermana la Barbie. 

A El Pelos no se le pudo hacer un estudio psicológico exhaustivo ya que a la dueña la he visto media hora. Pero es un perro muy nervioso, muy cariñoso –a veces demasiado- y da gusto sacarlo a la calle, ya que va a su bola pero a la vez pendiente de ti. Es un perro hippie y buenrollista, hasta que le tocan la moral. Es dominante y le encanta marcar el territorio. Que se lo cuenten al personal de limpieza del hotel, con la fregona todo el puto día. 

De ahí pasamos a psicoanalizar al Hermano Peludo que era muy independiente, un pasota, pero sobre todo un chulo. Se colaba en la iglesia de la esquina y dejaba la firma banco por banco –os juro que no estaba entrenado-. Es decir, como Mamá Brixta menos en lo último, pero no por falta de ganas sino falta de medios aka apéndice y vejiga diseñada a tal efecto.

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Cómo Conseguir que tu Vecina de Abajo deje de dar la Coña para Siempre

la-comunidad.jpg

¿Que tiene usted una vecina cabrona justo debajo que se dedica a escuchar “El Larguero” a todo trapo a las mil de la noche? ¿No consigue conciliar el sueño? ¿Está hasta los mismísimos de su vecina de abajo y de José Ramón de la Morena?

Tenemos la solución para usted. No, no es matarla con un trabuco al más puro estilo Puerto Urraco. ¡Muy fácil!  

Para librarse del segundo basta con apagar la radio (Este consejo vale millones). A continuación presentamos el método Mamá Brixta para remediar la situación crítica de verdad: Arreglar cuentas con la vecina-cabrona-de-abajo.

 1)Llame a la puerta del piso de la vecina-cabrona-de-abajo a las tres de la mañana con toda la furia de no poder pegar ojo, su mejor cara de loca y el pelo cardado. Para asegurarse el éxito llévese un guardaespaldas. Le podemos recomendar a la Enana en su versión excelsa de chino cabreao mañanero (Si se levanta de mala hostia por la mañana, ni os cuento a las 3 de la madrugada y estando de exámenes próximamente. Sus ojos eran una raya cada uno).  

Como es probable que la vieja-vecina-cabrona-de-abajo divise por la mirilla tan aterrorizante espectáculo y no se atrevan a abrir la puerta, pasen a la opción dos. 

2)Se pone usted zapatos de tacón y recuerda sus tiempos de hacer el cafre en la verbena del pueblo emulando a Lola Flores. Para mayor eficacia, simultáneamente, La Enana se pone a dar lamparazos (Arma ideal: Lámpara de pie y que pese 20 kg. Aprox., la base lo más ancha posible) contra el suelo de madera. (Si su suelo no es de madera, cámbielo. Su descanso se merece el engorro de la obra).  

¿Que ésto último no surge efecto? No se preocupen. Existe la opción tres. 

3)Si la vieja-zorra-vecina-cabrona-de-abajo no se da por aludida después de este escándalo, tampoco importa demasiado. Queda la opción “Amotine-usted-al vecindario-contra-la-vieja-zorra-sorda-vecina-cabrona-de-abajo”. Es imposible que el edificio entero no se haya enterado del escándalo formado en la opción 2. Irán llegando a su casa, por la mañana, unos vecinos bien cabreados por haber sido despertados a las 3 am. Otros llegarán asustados porque piensen que hay presencias en el edificio (“otra vez”, como tuvo a bien informarnos la señora del piso de enfrente). Otros habran salido en bata y rulos a comprobar (viviendo en el bajo) que nadie se hubiera quedado atrapado en el ascensor (que estaba en el ático) y vienen a quejarse de haberles hecho hacer deporte a horas intempestivas. Cuenten también con la visita del portero, quién habrá recibido las altisonantes quejas de los vecinos cobardes y esté harto de que le vengan todos con la misma historia.

Ante el flujo de vecinos ojerosos emanando mala leche, usted no se amilane y apele a la empatía entre vecinos. La estrategia consiste en redirigir las malas vibraciones hacia la vieja-zorra-sorda-amargá-vecina-cabrona-de-abajo, que es realmente quien tiene la culpa (Recuerden: Mamá Brixta nunca jamás tiene la culpa de nada). Al principio irán todos en procesión, uno a uno, a amenazarla en su nombre. El toque final está en la guinda: reúne a un grupito (a ser posible los más cabreados de todos) y los manda a todos a la vez. Los grupos acojonan más, y los individuos gritan más al saberse arropados por la masa. 

De esta manera usted se convierte en La Padrina del edificio, y que alguien se atreva a molestarle lo más mínimo. La vieja-zorra-sorda-amargá-solterona-vecina-cabrona-de-abajo le tendrá respeto y pavor a partes iguales. Su antigua rival larguera le hará hasta reverencias cuando se la cruce en el portal. 

PD: En casos graves, la Chupifamily se compromete a alquilar los servicios de La Enana tanto de guardaespaldas como aporreadora de lámparas. Garantizamos su eficacia. Les avisamos que tendrán que comprar otra lámpara, ya que tras la trifulca, ésta estará totalmente abollada y no se sostendrá. 

PD: Lamentamos informarles de que no pueden contar con Brixta como apoyo técnico. No se enteró de nada ni entonces ni cuando el terremoto agitó su cama. 

Mamá-Brixta ha nacido para ser líder de masas.   

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Jamaa Pwani II *

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*(Título dedicado a políglotas como Gurb. Traducción para el resto de los mortales: La Chupifamily en la Playa II).

 Quiero comenzar este post dando una primicia mundial. Ha llegado al mundo una nueva chica Bond. ¡Fuera Hale Berry! Llega Tothepower, Brixta Tothepower. El nuevo sex symbol se pasea por la playa con el cuerpo embadurnado de pintura plástica aka crema antialergia al sol, bufanda y una cara de mala hostia que incita sexualmente hasta a los cangrejos.  

Se podrían hacer estudios sociológicos que dieran para varios tomos del comportamiento de la fauna que puebla una playa. No sólo por las sombrillas y la lucha por su conquista. La chica encargada de la megafonía lo tenía claro: “DING DONG DING La policía local informa que está terminantemente prohibido traer a la playa animales domésticos O NO domésticos” (Al lorito al NO DOMÉSTICOS). Mamá Brixta, inspirada como estaba ese día, dijo: “¡Uy Brixta! Mañana no te podemos bajar a la playa”. La Chupifamily no podía ni hablar de la risa, pero hay que tener la capacidad de compresión de Brixta para entender lo que quería decir la “megafonista”. No había más que mirar a tu alrededor para comprenderla. Esos osos con pinta humanoide, rebozados en la arena cual croquetas, no podían ser humanos. Además,  ¿Y si a alguien se le ocurre traer al tigre doméstico a que haga sus cosas en la playa? ¿O a la pitón a que se de un garbeo? ¿O sacar a pasear a la tarántula Bilma (RIP Con todos mis respetos)?  

Os contaré el momento en que Brixta empezó a sospechar que la Enana fumaba tabaco aliñado. Brixta y la Enana compartían cuarto. Si hay algo en esta vida que a la Enana le de auténtico pavor son los bichos, en general y de cualquier clase. Una noche en la que Brixta dormía a pierna suelta, la Enana entró a las tres de la mañana a dormir (la mona, supongo). Pegó el chillido más grande de su vida porque: “¡¡¡¡¡Hay un “peazo” bicho en mi cama y encima se está haciendo el muerto, el muy cabrón!!!!”. Si me llega a decir que el bicho está haciendo la voltereta lateral o el pino, me habría preocupado de verdad sobre qué clase de sustancia estaría consumiendo. 

Durante la estancia en la playa chupifamiliar aka suplicio come-arena de Brixta, aprendí un truco Southparkiano que puede ser útil ante el calor que estamos pasando. Un gran remedio contra el calor: Se embadurna uno de crema o gel anticelulítico, y adiós a los sudores. Los que lo hayáis probado sabréis a lo que me refiero. La South Park convenció de la eficacia del remedio anti-calor al 11888, conocido anteriormente como Sufridor South Park (Aún no ha ido a la peluquería) y se embadurnaba hasta la espalda. Eso sí, sale un poco caro. 

Mamá Brixta, a pesar de estar de vacaciones, persiguió con ahínco su causa y objetivo “consigamos-un-nieto”. La nueva estrategia de marketing es llamar a la perra soprano de la Barbie “Mi nieta, ya que nadie de aquí me da ninguna”. Tendrá que idear una campaña más agresiva, porque su público objetivo no es que sólo que se haga el loco, no. Se parte de risa. 

Por si alguien se ha preguntado dónde estaba el Caracol, os diré que fue inteligente. Fue el verano pasado, y tendríais que haberle visto la cara cuando presenció en un restaurante, es decir, un sitio público (Os recuerdo que es inglés y eso está muy mal visto en su país, a no ser que hayas bebido dos barriles de cerveza), a la Chupifamily al completo peleándose a bolsazo limpio y a grito “pelao” (También os recuerdo que su único conocimiento del castellano se reduce a la palabra “alboundigassssssss”, y estando en la playa como que no pega pedirlas. Así que no se enteraba de nada.) sobre quién pagaba la cuenta. Como anécdota diré que este año cuando hemos vuelto al restaurante se acordaban de nosotros. El Caracol sabe aprender de sus errores y tiene un límite de vergüenza ajena. No como Brixta, que todos los años se repite a sí misma un mantra: “No vuelvo, no vuelvo”, y ahí está todos los veranos aprovechando su mimetización con la arena, ya que son del mismo color, cruzándose con guiris que le saludan con la cabeza, seguramente convencidos de que la han visto antes y sea su vecina del quinto o prima lejana, ya que se parece tanto a ellos físicamente.

Para compensar el estrés Brixta se ha tenido que tomar los helados de tres en tres, y tomarse dos aperitivos al día. A ver cómo si no os pensabais que mantenía la línea oronda y redonda. Todo requiere esfuerzo y sacrificio en esta mala vida. 

Tuve miedo. Pensé que iba a morir de sobredosis chupifamiliar.

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La Chupifamily en la playa I

Receta Cocktail Molotov Ingredientes: La Chupifamily al completo. Mamá-Brixta, Sister South Park, la Barbie, la Enana y Brixta. Añade a los ingredientes principales otros circunstanciales: El Sufridor SouthPark (quien a partir de ahora queda rebautizado como 11888 hasta que vuelva a pisar la peluquería, esa gran desconocida), el Ken (o pareja de Barbie), y la perra soprano de la Barbie (No ladra, sólo aulla). Recipiente a usar: Apartamento de dos dormitorios con UN (PUTO) BAÑO cercano a la playa. Sabor: Guerra nuclear doméstica. Fórmula resultante del experimento: Chupifamily + Chupifamily política + arena de playa + sitio enano = La familia cebolleta.

familia-cebolleta.jpg  

Los primeros días cojonudos, oye. Esas ganas de estar todas juntas y revueltas como antaño, ya que no vivimos juntas más (Bendita independencia), esas ganas de ponernos al día con los cotilleos, esa emoción al putearnos verbalmente la una a la otra como hacíamos en nuestros tiempos, que casi se nos saltaban las lágrimas de la emoción cuando se metían contigo de lo que lo echabas de menos y todo……. ¡Qué bonito todo! Hasta que la emoción se disipó y ya te empieza a tocar los ovarios que toquen ciertos temitas, y sobre todo que te toquen la ropa. ¡Ardió Playa! (Y mira que es difícil).  El trauma braguero juvenil de antaño -y no tan juvenil ya, que algunas peinamos canas-  se cambia por trauma bikinero en la playa. Otra cosa no, pero la Chupifamily sabe adaptarse al entorno cual camaleón. Brixta no entró en el juego. Algo bueno tenía que tener ponerse como una morsa.

Cada una en su campo, la Chupifamily se ha superado:

 Mamá-Brixta se nos quedó dormida en la mesa del “mareillo” que pilló después de DOS cervezas. Esto me ha demostrado lo que ya sospechaba: En mi ADN, los genes (vascorros) de mi padre tienen la situación controlada (Fiuuuuuu= Onomatopeya de alivio).  

La South Park se ha superado en sitio-raro-para-quemarse. Otros años se ha quemado las orejas, los tobillos (pero sólo las “bolitas salientes” o como leches se llamen), los dedos de la mano, etc….. El año pasado se dejó el listón bien alto, porque quemarse las plantas de los pies es para salir en el Guinness de los Records. Creo que es la única vez en su vida que ha caminado, digamos, sexy. Sí, esa es la palabra para describir su cimbreante movimiento de caderas. Este año le ha tocado al cuero cabelludo (Uisssss, qué fissssno que me ha quedado). Aún no sé cómo lo ha hecho porque no será por falta de mata de pelo, que ni una gorra se ha podido poner porque no le cabía y se ha tenido que poner una pasta en la cabeza para evitar quemarse más. Ardo (tanto como su cabeza) en deseos de ver cómo se supera el año que viene. 

La Barbie se ha superado en dos cosas:

1)     Picaduras de mosquito. Los que hubiera en su habitación han jugado al cuatro en raya con ella. Le han tocado mosquitos viciosos. Se han echado una partida detrás de otra.

2)     Pijerío. Incitada por el Ken –como si hiciera falta que la estimularan, coño-, ahora resulta que se ha vuelto “golfa”. Había que verlos salir de casa por las mañanas para “rellenar-hoyos-con-una-pelotita-mientras-sudas-como-un-cerdo” aka golf. Te daban ganas de gritarles: “¡¡¡¡¿¿¿¿Ainde crees que estás!!!!??? ¡¡¡¡¡Elei –aka as L.A.- está “amporculo” de aquí!!! ¡¡¡¡Llu arrr in Ejjjjpein!!!!!”. En mi descarga tengo que decir que me aguanté, pero como resultado tengo una lengua sangrante.  (Joder, lo que me costó).

La enana no iba a ser menos y también se ha superado. Se le ha olvidado que Brixta antes de hermana mayor fue golfa, y ha descubierto dos cosas:

1) Que fuma tabaco.

2) Que fuma tabaco “aliñado”, digamos. Brixta pensaba putearla y pasárselo bien a su costa, pero ha decidido esperar a que salga ella solita del canuto. (Si hay desenlace os cuento, que lo habrá porque le ha picado sobremanera que sea la única de la Chupifamily a la que se lo ha ocultado, junto con Mamá-Brixta. La última no cuenta, pero yo….., pero yo, ¡YO SÍ! Sé que soy la hermana mayor. Sé que tengo edad de ser madre -pero no tengo el instinto-. Sólo quiero ser la hermana mayor enrollada pero no me deja, la cabrona… Buahhhhhhhh -Joder, menos mal que no tengo instinto, ahora que lo pienso-).  

Brixta también se ha superado. A ver que os creíais ¿ein? Como guiri de adopción que es, además de medio vampiro, sólo baja a la playa por las mañanas. Por imposición tiene una misión playera mañanera: Pillar la mejor sombrilla del chiringo habitual. No se lo contéis a nadie pero tampoco es difícil conseguirlo cuando llegas a ese suplicio, que te hace masticar arena, a las nueve de la mañana. El reto empieza cuando llegan los germanos. Entonces, amigos, entonces es cuando empieza el juego. Para que estéis orgullosos de vuestra Brixta os diré que consiguió arrebatarles la mejor sombrilla y hamacas de la playa DOS DÍAS SEGUIDOS. Brixta ya puede morir tranquila. El libro, el árbol y el hijo…. ¡Bah! Una mierda comparado con arrebatarles la mejor sombrilla a unos germanos. Lo dicen hasta los ingleses. El Caracol está muy orgulloso de mi. 😉

 (BTW, os he echado de menos)

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La Chupifamily

 

La Chupifamily o familia de Brixta se compone principalmente de 5 miembros femeninos, aunque no deja de crecer sumándose a ella unos cuantos masoquistas del sexo masculino que soportan a los miembros de la Chupifamily estoicamente, tanto por separado como a todas ellas juntas y revueltas en las reuniones familiares.

Un miembro fundamental de la Chupifamily es nuestro hermano peludo que, aunque no siga entre nosotros, nos acordamos mucho de él. Nos quejábamos de que era un cabroncillo, pero la culpa es nuestra. Creamos un monstruo y el pobre, ante el harén de arpías que se le echó encima, tenía que defenderse de putaditas varias.

 

La Chupifamily podría haberse autodenominado la hachazos verbales´ family, pero eso sería reconocer que somos unas cabronas entre nosotras, y no es así. Es un entrenamiento casero para enfrentarse a la vida cotidiana de “ahí fuera”. Es nuestro (negro) sentido del humor.

 

Nos dedicamos mutuamente joyitas verbales tipo:

 

“Jo-der tía, no te pongas esos pantalones que te hacen un culo de antes de la guerra”

 

“¡Anda! Te ha salido pelusilla en el bigote. ¡Qué gracia!”

 

“Cállate un rato anda, que me estás poniendo la cabeza como un bombo”.

 

“No pensarás salir así a la calle, ¿no? Te van a… preguntar cuánto cobras/regalar monedas/meter una paliza”

 

Hay que ser gilipollas para gastarse tanta pasta en una camiseta tan fea”

 

“Se me olvidó decirte que la semana pasada llamó el chico ese con el que dabas tanto la coña y le dije que te habías ido con tu otro ligue

 

“Pasa de mí como lo hago yo de ti”

 

“Jo-der cómo has engordado. Esos pantalones te venían sueltos y ahora pareces una morcilla”.

 

Otra versión de ésta última es que te regale algún miembro de la Chupifamily, pongamos una falda, dos tallas más grandes de la que usas y se justifiquen con: “¡Yo que sé!. Hace tiempo que no te veo y me guié por la foto que me enviaste por e-mail. Calculé la talla a ojo según la pinta que tenías en ella”

 

A pesar de estos comentarios llenos de amor, dulzura y comprensión, pobre del que venga de fuera y simplemente mire mal a alguno de los miembros de la Chupifamily. Ríanse ustedes de la mafia siciliana. Sacamos nuestra alma macarra y destrozamos a tan osado incauto atacando por sorpresa.

 

Las reuniones familiares son una mezcla de jolgorios, cachondeo, risotadas y broncas colectivas en las que se forman bandos aleatorios. Puede que tu aliada esté de tu parte durante cinco minutos, se vuelva contra ti y no te quede más remedio que aliarte con la que hacía cinco minutos era tu enemiga.

 

Un ex mío dijo: “Vale, lo dejamos y te dejo de dar la paliza con la condición de que me sigas invitando a las reuniones de la Chupifamily”. Algunos no podían ni comer de la risa, otros de la sorpresa y todos salían indigestados. No todo el mundo pasaba la prueba. Tengo suerte de que el Caracol no se entere de nada. Habría salido por patas.

 

 

Estas reuniones también eran conocidas -y temidas- entre nuestros vecinos. Una vez, una inocente vecina le dijo a Mamá Brixta: “Habéis tenido reunión familiar, ¿no? ¿Cuántos erais? Al menos unos veinte ¿no?”. Sólo eramos seis, y uno de los asistentes era nuestro hermano peludo. Existen reuniones legendarias que marcaron un hito en la historia de la Chupifamily.

 

El principal motivo de batallas campales chupifamiliares era la ropa, que no el único. Especial valor llegaron a adquirir las medias, calcetines y las bragas. Brixta llegó a considerar seriamente la opción de poner un candado en el armario para evitar el hurto de prendas varias. No era que fueran especialmente molonas o bonitas, no. Ésa no era la razón para “pedirlas prestadas” de estrangis. Lo que daba morbo era conseguir sustraerlo del armario ajeno, ponérselo a escondidas y conseguir salir de casa sin que la dueña se coscara del hurto. Era impagable esa satisfacción especial de estar por ahí con la penda en cuestión puesta y estar 100% segura de que la dueña, en ese preciso instante, se estaría volviendo loca buscándolo por toda la casa. Sobre todo si se la debías de antes. Eran chutes de adrenalina íntimos e intransferibles.

 

 

 

Miembros de la Chupifamily:

 

La enana .- Carita redonda y ojos achinadillos. Comparada con todas nosotras, salió pequeñita y con voz de pitufo. Gracias a estas características físicas parece taaaaaaaaan dulce y taaaaaaaaaan buena ella, ¿verdad?. Pues no se fíen. Te las mete dobladas aprovechando que no le pega (fue la que puso los motes a los siguientes miembros. Me pegunto cuál será el mío………. No, déjalo, prefiero no saberlo). Chantajista emocional profesional que sabe aprovechar que la usé de cobaya para cambiarle pañales y darle el biberón. A cambio de estas inútiles prácticas que no me servirán para el futuro -espero- me chupa la sangre y el saldo de mi cuenta cada vez que voy de visita.

Warning: Por las mañanas se levanta con cara de chino “cabreao”. Reglas: No se le mira, no se le habla, y ponga pies en polvorosa si ha tenido la mala suerte de rozarla. Lo digo en serio. Su vida corre peligro.

 

La Barbie y Ken (el compi de la Barbie, por si no se había notado).- La Barbie es la guapa de la casa. Existen conjeturas acerca de su origen, es decir, es adoptada y no nos lo han querido contar. Primero: Es rubia. Segundo: Su pijerío contrasta seriamente con el estilo medio montañero, por no decir cutre, del resto de la Chupifamily. Ésta es la master del universo en hurtos de bragas ajenas.

Warning: No se fíen de las apariencias. A pesar de parecer una soy-chupi-guay-no-me-mires-que-me-rompo, si se cabrea, cosa bien fácil de conseguir por otro lado, suelta lindezas varias dignas del Bronx, escupitinajos densos -y tiene puntería- y si hace falta saca los puños.

 

La Sister South Park y el Sufridor South Park.- Ella es grandona, pero muy bien hecha, que ya quisiera Brixta sus piernas. Es la cachonda mental de la casa (es más payasa aún que yo). Su pasión es comer y experimentar con la comida a lo vago, sin mucho esfuercito. Su utensilio de cocina preferido es el microondas, donde hace desde tortillas de patata hasta, lo que ella llama, fideuá (consiste en poner en un recipiente una pastilla de avecrem, agua y medio paquete de fideos en el microondas). Es capaz de desayunar cinco veces en una mañana (su desayuno preferido es sandwich de cebolla fresca mezclado con ketchup) y luego forrarse a comer con todas nosotras a la hora normal.

Normalmente de buen humor continuo, especialmente por las mañanas. Hecho que sacaba de quicio a la enana en su versión de chino “cabreao” mañanero, para gran regocijo de Brixta.

Warning: Si suelta la tan manida frase de: “Estoy a dieta”, corre en dirección contraria. Su legendario buen humor continuo se le acaba de golpe, y suelta toda la mala hostia acumulada de meses. Al Sufridor South Park cada vez que la oye decirlo, no sólo se le cambia la cara, sino que tiembla.

 

Mamá Brixta.- Cabeza de la Chupifamily con los ovarios muy bien puestos. Hippy frustrada. Tolerante (lo que ha aguantado la pobre).

No es orgullosa, es soberbia (“Y además me ha ido muy bien serlo”) Jamás de los jamases tiene la culpa de nada. Habla para “listos” (“Tráeme el éste que está en el ésto”) y se cabrea cuando los demás no la comprendemos. Es que somos tontos, ya se sabe.

Como buena ciudadana que es, su hobby es limpiar las aceras de Madrid con lo puesto. (Una vez se tropezó con un adoquín suelto en la acera y se despanzurró delante de los milikis de guardia enfrente del Ejército del Aire. ¡Qué detalle! Les sacó de su aburrimiento. Por supuesto, la culpa de que se cayera no era su falta de equilibrio, no. “La culpa la tiene el Gallardón por tener todas las calles levantadas, ¡*@#¬!” Debía ser, precisamente, la única calle en todo Madrid sin obras).

Tiene alma de contrabandista. Envía a Brixta por correo vicios varios y viandas como jamón, fuet, chorizo, cabezas de ajos (“Porque los de allí son insípidos y no te va a salir el gazpacho igual”). Lo que más le gusta incluir en los alijos son las bragas de las hermanas de Brixta, pensando que son suyas y se le han olvidado en la última visita. Lo que demuestra que seguimos arrastrando el trauma braguero de antaño en la Chupifamily, y aún nos falta para superarlo.

Warning: No se cabrea muy a menudo. Pero ¡ojo!, eso no quiere decir que nunca lo haga. Si estalla, ¡corre!. Da miedo, en serio.

 

Y luego está Brixta.

 

Pero, ¿qué os voy a contar que no sepáis ya?

 

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