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La Chupifamily en la playa I

Receta Cocktail Molotov Ingredientes: La Chupifamily al completo. Mamá-Brixta, Sister South Park, la Barbie, la Enana y Brixta. Añade a los ingredientes principales otros circunstanciales: El Sufridor SouthPark (quien a partir de ahora queda rebautizado como 11888 hasta que vuelva a pisar la peluquería, esa gran desconocida), el Ken (o pareja de Barbie), y la perra soprano de la Barbie (No ladra, sólo aulla). Recipiente a usar: Apartamento de dos dormitorios con UN (PUTO) BAÑO cercano a la playa. Sabor: Guerra nuclear doméstica. Fórmula resultante del experimento: Chupifamily + Chupifamily política + arena de playa + sitio enano = La familia cebolleta.

familia-cebolleta.jpg  

Los primeros días cojonudos, oye. Esas ganas de estar todas juntas y revueltas como antaño, ya que no vivimos juntas más (Bendita independencia), esas ganas de ponernos al día con los cotilleos, esa emoción al putearnos verbalmente la una a la otra como hacíamos en nuestros tiempos, que casi se nos saltaban las lágrimas de la emoción cuando se metían contigo de lo que lo echabas de menos y todo……. ¡Qué bonito todo! Hasta que la emoción se disipó y ya te empieza a tocar los ovarios que toquen ciertos temitas, y sobre todo que te toquen la ropa. ¡Ardió Playa! (Y mira que es difícil).  El trauma braguero juvenil de antaño -y no tan juvenil ya, que algunas peinamos canas-  se cambia por trauma bikinero en la playa. Otra cosa no, pero la Chupifamily sabe adaptarse al entorno cual camaleón. Brixta no entró en el juego. Algo bueno tenía que tener ponerse como una morsa.

Cada una en su campo, la Chupifamily se ha superado:

 Mamá-Brixta se nos quedó dormida en la mesa del “mareillo” que pilló después de DOS cervezas. Esto me ha demostrado lo que ya sospechaba: En mi ADN, los genes (vascorros) de mi padre tienen la situación controlada (Fiuuuuuu= Onomatopeya de alivio).  

La South Park se ha superado en sitio-raro-para-quemarse. Otros años se ha quemado las orejas, los tobillos (pero sólo las “bolitas salientes” o como leches se llamen), los dedos de la mano, etc….. El año pasado se dejó el listón bien alto, porque quemarse las plantas de los pies es para salir en el Guinness de los Records. Creo que es la única vez en su vida que ha caminado, digamos, sexy. Sí, esa es la palabra para describir su cimbreante movimiento de caderas. Este año le ha tocado al cuero cabelludo (Uisssss, qué fissssno que me ha quedado). Aún no sé cómo lo ha hecho porque no será por falta de mata de pelo, que ni una gorra se ha podido poner porque no le cabía y se ha tenido que poner una pasta en la cabeza para evitar quemarse más. Ardo (tanto como su cabeza) en deseos de ver cómo se supera el año que viene. 

La Barbie se ha superado en dos cosas:

1)     Picaduras de mosquito. Los que hubiera en su habitación han jugado al cuatro en raya con ella. Le han tocado mosquitos viciosos. Se han echado una partida detrás de otra.

2)     Pijerío. Incitada por el Ken –como si hiciera falta que la estimularan, coño-, ahora resulta que se ha vuelto “golfa”. Había que verlos salir de casa por las mañanas para “rellenar-hoyos-con-una-pelotita-mientras-sudas-como-un-cerdo” aka golf. Te daban ganas de gritarles: “¡¡¡¡¿¿¿¿Ainde crees que estás!!!!??? ¡¡¡¡¡Elei –aka as L.A.- está “amporculo” de aquí!!! ¡¡¡¡Llu arrr in Ejjjjpein!!!!!”. En mi descarga tengo que decir que me aguanté, pero como resultado tengo una lengua sangrante.  (Joder, lo que me costó).

La enana no iba a ser menos y también se ha superado. Se le ha olvidado que Brixta antes de hermana mayor fue golfa, y ha descubierto dos cosas:

1) Que fuma tabaco.

2) Que fuma tabaco “aliñado”, digamos. Brixta pensaba putearla y pasárselo bien a su costa, pero ha decidido esperar a que salga ella solita del canuto. (Si hay desenlace os cuento, que lo habrá porque le ha picado sobremanera que sea la única de la Chupifamily a la que se lo ha ocultado, junto con Mamá-Brixta. La última no cuenta, pero yo….., pero yo, ¡YO SÍ! Sé que soy la hermana mayor. Sé que tengo edad de ser madre -pero no tengo el instinto-. Sólo quiero ser la hermana mayor enrollada pero no me deja, la cabrona… Buahhhhhhhh -Joder, menos mal que no tengo instinto, ahora que lo pienso-).  

Brixta también se ha superado. A ver que os creíais ¿ein? Como guiri de adopción que es, además de medio vampiro, sólo baja a la playa por las mañanas. Por imposición tiene una misión playera mañanera: Pillar la mejor sombrilla del chiringo habitual. No se lo contéis a nadie pero tampoco es difícil conseguirlo cuando llegas a ese suplicio, que te hace masticar arena, a las nueve de la mañana. El reto empieza cuando llegan los germanos. Entonces, amigos, entonces es cuando empieza el juego. Para que estéis orgullosos de vuestra Brixta os diré que consiguió arrebatarles la mejor sombrilla y hamacas de la playa DOS DÍAS SEGUIDOS. Brixta ya puede morir tranquila. El libro, el árbol y el hijo…. ¡Bah! Una mierda comparado con arrebatarles la mejor sombrilla a unos germanos. Lo dicen hasta los ingleses. El Caracol está muy orgulloso de mi. 😉

 (BTW, os he echado de menos)

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Desventuras en el Metro by Brixta II o Cobaya Humana

 

Brixta fue ayer utilizada en un experimento sociológico, sin su previo consentimiento, llevado a cabo en el metro de Londres alias subsuelo AKA jaula de hamsters humanos. Hay que aclarar que ayer, unos cuantos, fuimos cobayas humanas. No fui yo sola la pringá.

 

 

 

Ayer, martes y 13 (Gracias Psikkilla, me hiciste ver la luz), Brixta abordó el tren de todos los días, a la misma hora de todos los días, y se sentó en el vagón de todos los días, el último del convoy. La tienen fichada y sabían que iba dentro. Sabían que qué mejor espécimen humano a utilizar como objeto de estudio que la pringada de Brixta, quien normalmente calla y traga hasta límites insospechados. Es 1984 hecho realidad. Con tanta cámara y tanto control de datos, era cuestión de tiempo.

 

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Croquis de la línea que utiliza Brixta todos los días. Sube en Baker Street y baja en Canary Wharf. He intentado poner el croquis de la línea oficial pero no me dejan porque es un documento “manita”, mongolianamente conocido como “little hand document”.

 

 

En la estación de Baker Street, Brixta se sienta, muy ufana de haber encontrado un espacio libre. El “ufanismo” se le acabó a los tres segundos cuando se sientan a cada lado sendos obesos alias mucho más que gordos AKA ballenas humanas. Brixta tampoco es que sea pequeñita, con lo cual no se puede ni mover para sacar el libro del bolso. Tren se pone en marcha. Brixta observa -ya que no puede leer se tiene que entretener en algo- a la fila de gente sentada delante suyo: Cuatro embarazadas -Y luego dicen que la tasa de natalidad en este país está por los suelos-, el loco habitual que habla solo, un tío con un tic nervioso de lo más extraño, un cura vestido a la antigua usanza -con sombrero de alas redondas ¿A éste de dónde lo han sacado?-, y tres polacos, pasándose una botella de vodka, que deben trabajar en la construcción porque tienen pintura seca hasta en las cejas, y bolsas repletas de herramientas. (Son buenas pistas, ¿no?. Pero puede que me equivoque y sean violinistas, no sé).

Siguiente estación y los polacos se levantan. A uno de ellos se le cae una llave inglesa tamaño industrial en el pie del obeso de mi derecha. Obeso grita. Polaco se da la vuelta agresivamente diciendo con la mirada: “¿Qué pasa gilipollas? Que te estampo la llave inglesa en el cráneo seboso ese que tienes” Obeso farfulla, resopla y se agita agresivamente también y mira a Polaco con cara de asesino. Brixta quiere salir de ahí desesperadamente, ya que no cree poder esquivar el codo del gordo por mucho más tiempo sin que se lo clave en el ojo. Brixta está encajada. No se puede mover. Tren pita y los polacos salen corriendo. Buffffffffffffffffffffffffff (Onomatopeya de alivio). Tren en marcha otra vez.

Siguiente estación y se suben cuatro tíos como armarios de grandes con camisetas de algún equipo de algo (n.p.i.) con un pedo cuadrado.

Siguiente estación y una pareja se empieza a pelear a gritos. El bebé que llevan consigo se pone a berrear.

Siguiente estación y la pareja, peleándose aún y Bebé deshidratándose, pero no se bajan. (Tortura psicológica al prójimo, se llama eso).

Siguiente estación y la pareja sigue sin bajarse, sin parar de pelearse y Bebé sin parar de berrear. (¿Dónde está Herodes? ¡Coño!)

Siguiente estación y se baja la pareja escandalosa, pero se suben unos diez tíos con una borrachera del quince, todos con la misma camiseta. Brixta deduce (Ayer se metió a saco en el papel de Perry Mason, tanta pista dejada por ahí que le obligan a hacerse la inteligente) que son del equipo contrario de los que se subieron en la estación anterior. Malas caras, empujones, insultos, gritos, forcejeos. ¡Qué bonito es el deporte, oiga!.

Siguiente estación y se bajan todos los “camiseteros” de un color y del otro. Otro bufffffffffffffffffffff de alivio. Sube un tiarrón increíble vestido de ejecutivo elegantón y un tanto pijo, entre otros energúmenos que no interesa destacar. Brixta despachurrada, se deleita la vista, ya que el resto de sentidos como que no le dejan hacerlo y de otras cosas vitales, como respirar, tampoco. Tren se pone en marcha. Ejecutivo elegantón es un “ipoero pofessional” (de esos con cascos C3PO) y se echa unos bailes que ni en el Heaven. Él solito sin ayuda de nadie y cantando a la vez. Ejecutivo nos mira a todos con cara de coña. Brixta tiene que reprimir la carcajada, y realmente le cuesta. Hasta duele la mandíbula del esfuerzo.

Siguiente y penúltima estación: Sube un ejército de Hare Krishnas a jalearnos con sus danzas y campanitas. Ni que decir tiene que el ejecutivo cañón se unió a ellos. Brixta se tiene que morder la lengua y está roja como un tomate. (Señores investigadores de experimentos sociológicos, lo consiguieron: Brixta va a estallar).

Última estación o Canary Wharf (Quéviajemáslargohombrepordios): Brixta se puso algo celosa de todos los anteriores por dar la nota y ella no. ¡Amoshombre! Va a ser Brixta menos que todos los frikies esos. Brixta forcejea entre las ballenas humanas para salir de allí. Brixta tiene prisa por si el tren cierra las puertas sin haberle dado tiempo a salir. Brixta, de por sí es patosa, pero si le ponen obstáculos por medio hacen peligrar su vida y la de los inocentes que están en su camino. Brixta engancha su pie en el tirante de una mochila y con el impulso acelerado y los “traspieses” se embala y su frente acaba en el lado de la escalera mecánica.

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Esa mismita que ven en la foto. Deberían poner una placa en ese lado de la escalera: “Brixta se dejó los cuernos, ganados a pulso, justo aquí. Pueden besar la placa y adorarla. O escupirla, ya puestos”.

 

 

 

 

Si ésto no era un experimento sociológico, ¿dónde coño estaba la cámara?

 

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Gazapo Guiri I

He tenido la suerte de crecer en un ambiente bastante internacional. Mi madre tiene amigos por todo el mundo, en parte debido a su trabajo, y siempre los ha invitado a pasar temporadas en casa. Se casó con -y divorció de- un alemán, y siempre hemos tenido au-pairs en casa, ya que mamá Brixta trabajaba como un animal para sacar adelante a toda la Chupifamily. Mi madre es un ejemplo a seguir, pero eso es otra historia, o más bien, varias.

Siguiendo la línea de choques culturales -que no de capulladas- debería inaugurar una nueva sección de gazapos guiris. Para ser justa incluiré los míos, aunque más adelante, que no está el horno para bollos (¡Qué morro tengo!).

Tuvimos una vez una au pair danesa que se empeñó en cocinarnos una noche, y hacernos algo típico danés. La memoria de pez carpa que tengo por cerebro me impide recordar el nombre del plato en cuestión, pero me imagino que sería algo con un nombre impronunciable, salpimentado de ø(s), y ninguna vocal reconocible como condimento.

Yo estaba en el salón viendo la tele, ya que ella no se dejaba ayudar. De pronto la au pair danesa metió un grito escalofriante con su voz de pito, gracias al cual levité a tres metros de altura sobre el sofá en el que estaba sentada, atravesó mís tímpanos y mató 3000 neuronas. De ahí que me quede una, y funcionando con muletas. La culpa la tiene la danesa.

Au Pair danesa: “!!!!!!!!!Brisssssssstaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, “nesesito” un chochillo!!!!!!!!”

Brixta: “¡¿¡¿¡¿¡¿Einnnnnnnn?!?!?!?!?!”

Au Pair danesa: “!!!!!!! Que siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!! Que “nesesito” un chochillo. Uno afilado, no “resbaladiso”, “puntoso”.

Brixta: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA (Las carcajadas de Brixta se oían en Lima).

Pues oye, que nos quedamos sin cenar. La danesa se mosqueó conmigo por reírme “frente a ella” y pagó el pato con toda la Chupifamily. Se metió en el cuarto con todo su megunge y la cabrona se lo comió todo ella solita.

Claro, que la Chupifamily bastante tenía con superar el ataque de risa, y controlarse al día siguiente para no volver a reírse “frente a ella” cuando le volvimos a ver la cara de ofuscada.

Desde ese día nos odió. Y desde ese día no volvió a mencionar que cocinaría platos con ø para ninguna Chupifamily.

 

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Cómo Hacer de tu Día Libre el más Improductivo de tu Vida

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Ayer por la tarde decidí que hoy me lo tomaba libre. Lo decidí tras hacer una lista mental (Es una de mis especialidades, hacer listas para todo y de todo, para luego no hacer ni una de ellas) de cosas importantísimas que hacer:

  • Hacer el curri alias C.V. AKA as papel escrito, a ser posible por uno mismo, aunque no es fundamental, en el que se ensalzan virtudes falsas, se miente como un bellaco y se obvian verdades como puños como “trabajo porque lo necesito, no porque yo realmente quiera, y me da igual éste u otro Latifundio, siempre que paguéis más que el anterior”.
  • Planificación de negocio. Me han ofrecido una oportunidad que no puedo rechazar compatible con mis horas libres, que no me hará millonaria, pero al menos ayudará a llegar a fin de mes en números negros y no rojos, como todos y cada uno de los fines de mes, desde que tengo poder adquisitivo. Lamentablemente las cosas no se hacen solas, y me lo tengo que currar.
  • Organizar los extractos del banco y reclamar todo el dinero que me deben, que así, a ojo de buen cubero, deben ser unas 500 libras (unos 700 euros) y que por dejadez no he hecho. (Lo sé, ya me vale).
  • Comprar el regalo de cumpleaños del Caracol que es dentro de nada.
  • Echarme el tarot (Sí, ¿Qué pasa? Yo hago esas cosas, y además creo en ellas).
  • Depilarme, que ya, ejem, digamos que toca.

Cosas que me prohibí hacer hoy:

  • Dormir más de la cuenta y levantarme tarde.
  • Bloguear
  • No usar el ordenador nada más que para hacer el curri y planificar el nuevo negocio.
  • No leer.

¿Y qué he hecho hoy?

Empecé bien. Me he levantado pronto. A las siete como todos los días, me he duchado, me he vestido y……………….. Me he ido derechita al Latifundio. ¿? ¡¡¡Se me había olvidado que tenía el día libre!!!. Cuando me ha visto aparecer mi jefe ha dicho:

-“¡Brixta! Pero si tú estás libre hoy, ¿Qué haces aquí?”.

-“Buena pregunta, jefe” Me he dado la vuelta y me he marchado por donde he venido.

Dos horas después he llegado a casa agotada después de luchar en dos frentes: En el subsuelo contra el resto de viajeros en plena hora punta en el metro (A la ida y a la vuelta), y en la superficie contra el huracán que sigue asolando Londres. (¿No decían que hoy se acababa esto?)

Me he tumbado porque estaba destrozada a recuperar las fuerzas y me he puesto a leer. Me he dormido y me he levantado a una hora “prudente”: La una de la tarde.

Como siempre que tengo algo importante que hacer, me da por hacer feng shui con mi casa. El caso es no hacer lo que tengo que hacer. Siempre es más agradable hacer lo que tengo que hacer en un sitio aseadito, limpito y ordenadito, ¿no? Así es cómo me suelo auto convencer. Es algo que hacía ya en mis tiempos de la Uni. Cualquier cosa menos estudiar, aunque fuera limpiar las pelusillas de debajo de la cama, ordenar la ropa en el armario por colores e incluso los cedeses por orden alfabético -orden que duraba media hora, pero había conseguido el objetivo principal: auto engañarme haciendo algo “provechoso” en lugar de estudiar.

Hoy le ha tocado a la cocina. Mientras limpiaba como una posesa, rasca que rasca, desinfecta que desinfecta, frota que frota, he encontrado cosas que no sabía ni que tenía como ecosistemas caseros de colores varios, un cargador de batería del coche (y no tenemos coche), unos vasos de chupito de vodka polacos (y no bebemos vodka, y menos en casa), y lo más sorprendente, judías y chorizo. Así que he decidido meterme en el papel de maruja a saco, y he puesto la olla express con nostalgia y la intención de recrear un guiso dominguero de mi madre.

He limpiado el horno. Las judías se cocían. He limpiado la nevera. Las judías se cocían. He limpiado los fogones. Las judías se cocían. He limpiado los armarios. Las judías se cocían. He limpiado los cajones. Las judías se cocían. He limpiado las encimeras. Las judías se cocían. He limpiado el congelador. Las judías se cocían. He limpiado el microondas. Las judías se cocían. He limpiado el extractor de humos. Las judías se cocían. He limpiado el suelo a mano. Las judías ya estaban cocidas. He contemplado mi reflejo en los armarios, horno, microondas, encimeras, nevera y el suelo. Las judías y la olla se enfriaban. He limpiado el polvo en el salón. Las judías y la olla se enfriaban. He limpiado las hojas de las plantas. Las judías y la olla se enfriaban. He pasado el aspirador. Las judías y la olla se enfriaban. He limpiado los cristales de las ventanas. Las judías y la olla se enfriaban.

Cuando me he dado cuenta de que tenía más hambre que el perro de un ciego y que la olla ya estaba fría, me he dispuesto a abrirla. Estaba atascada. Forcejo con la olla fría. Más forcejeo. Parece que vence. De pronto………………………………………………………………………… Buuuuuuuuuuuuummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm.

Ha erupcionado un “volcán” en mi cara y la “lava” es un megunge marrón. Hay judías y chorizo por toda la cocina, el salón, las ventanas, el suelo, el techo, mi cara, mi pelo, las plantas, el sofá, las cortinas, la ropa recién colgada. Hasta Toshi (mi portátil) ha comido judías con chorizo hoy. Todos los anteriores han comido, menos yo.

No puedo echarme el tarot porque del cabreo que tengo sólo puedo atraer malas vibraciones (Que sí, que creo en estas cosas).

El regalo del Caracol tendrá que esperar, porque lo único que se me ocurre “comprar” ahora mismo son los servicios de una empresa de limpiezas industriales.

Y se va a depilar su p.m. Hace frío y necesito abrigo extra.

Así que “from lost to the river” y me desahogo en un post. No puedo ir de lo que no soy: Maruja.

(Como anécdota os diré que mis vecinos ruidosos de Hong Kong, atraídos por el ruido de la explosión, han llamado a la puerta para ver si estaba bien. Ya les he perdonado lo de la otra noche).

 

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