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Noches Temáticas

El sábado me quedé en casa INTENTANDO (que se note) vegetar y recuperarme del bodorrio al que había asistido el día anterior.

Y digo INTENTANDO (que se vuelva a notar) porque, como algunos de ustedes sabrán, era la “Noche en Blanco”, ese intento casposo y mal logrado de hacer llegar la cultura a todos nosotros, el populacho, y cuya clave de “éxito” es que es GRATIS -reclamo bien potente y atractivo- + HACER COLA hasta para respirar, que eso da mucho caché y hasta se piensa “aquí me quedo no sea que me pierda algo” aunque no sepas que hay al final de la cola.

Y digo INTENTANDO (que se siga notando) vegetar y recuperarme del bodorrio al que había asistido el día anterior porque me dispuse a pasar mi propia noche en blanco ya que tuve la “suerte” de que por mi calle pasara una comparsa con tambores seguida de una guinda final jugosa: algún mal nacido con un megáfono con “mi carro”, el del Manolo, que no el del bombo, puesto a toda pastilla (Aclaré que es cultura dirigida al populacho, ¿no?. No sea que alguno no salgamos a la calle y se le jodan las estadísticas). Comprobado empíricamente, por mí misma y mi mecanisma, que es lo mejor que te puede pasar de resaca. Creí que todas la vísceras me iban a estallar a la vez e iba a dejar la pinyponkeli hecha unos zorros.

Y digo INTENTADO (por si no se había notado) vegetar y recuperarme del bodorrio al que había asistido el día anterior porque me dispuse, en mi propia noche en blanco amenizada por Manolos, carros y robos, y gilipollas-a-los-que-no-escuchan-en-casa-con-un-megáfono-en-las-manos, a hacer algo que no hago frecuentemente: pensar.

Y digo INTENTANDO (que se note, coño), pero esta vez PENSAR en la medida que la cultura del populacho, los robos, los carros, Manolo y la madre que le parió (¡Ay no! Que fui la única que se acordó de ella en toda la calle) me dejaron hacerlo me acordé de otras noches temáticas sufridas o disfrutadas en mi carnes del mismo color (aunque son más bien tirando a transparente) que la noche que me impusieron.

He aquí unas cuantas de ellas que he decidido compartir con todos ustedes, sin que tengan que servir de alternativa a las noches del color de carne brixtiano:

Plan quién-coño-me-manda-salir-de-casa – Todo, TODO, es decir, TODOOOOOOOOOOOOO sale mal. De esta categoría se pueden sacar varios, múltiples posts, y debido a la notable escasez de ideas me las guardo. ¿A que os pasado más de una vez? ¿A que os pasado más de dos, tres y veinticinco?

Noche Obsesa-cuasi-friki-pero-no-llegas– cuando uno coge gusto a algo lo coge pero bien y se traga 7 capítulos seguidos de una serie cuya duración media por capítulo es de una hora, sin contar las cortinillas que ya uno se salta directamente porque sabe exactamente cuándo terminan.

Noche friki – Se reúnen unos cuantos de ustedes adictos al bitorrent, mula, burro y lo que les echen, con sus respectivos ordenadores y discos duros. Comparten archivos. Cuando sea imprescindible comunicarse será única y exclusivamente a través del msn , aunque se encuentren en los mismos metros cuadrados y además sean unos tres no vale hablarse oralmente.

Noche friki-de-verdad-de-la-güena. – Se cuela usted en un curso de verano impartido por unos cuantos frikis físicos e informáticos, alguno especialista en Inteligencia Artificial (¿¿??). Se da cuenta de que necesitan un poco de eso mismo que imparten (IA) para entender de qué hablan. (¿Qué pinta una publicitaria en una frikada así? Échenle la culpa a un calvo. No more comments :P).

Noche nuestro-gozo-en-un-pozo.– Objetivo: ver una película que todos estéis deseando ver y se espera uno unos 3 meses, lo que se tarda en organizar a un grupo multitudinario, es decir TRES personas, se pongan de acuerdo para DIGNARSE en que nos apetezca lo mismo. Se prepara una cena suculenta, cosas de picar, y que no falten las pipas y (of course) la cerveza. Para llevar a cabo este plan con éxito es fundamental asegurarse de que la película no se vea ná de ná. A falta de película, te montas tú la tuya propia con un poco (sólo un poco ¿eh) de tabaco aliñado.

Noche almodoriavana.– Se asegura usted de que saquen a dar un garbeo al cristo de la modorra, el cristo del aquelarre, o el cristo de las vans (que era gafapasta venido a menos, aunque no es del domino popular). Decía que el cristo de la vans perdida en Neptuno el día que el atleti ganó algo (Já, qué chistosa soy) (jajajajajjaa es que sigo descojonándome yo sola) (Jajajajajajaja, vale, ya paro, pero en la intimidad, como Aznar con el catalán, que es un ejemplo a seguir): Lo mismo me da, que me da lo mismo, y lo peor es que a mis amigos también. Entonces se queda en la pinyponkkeli a verlos pasar, a ser posible con kukluxlkaneros incluidos (esto no es mío sino de un amigo australiano que no tuvo otra cosa qué hacer que irse en semana santa a Sevilla en vacaciones). Todo se ve en primera línea con pipas y cerveza y descojone incluido de verse señalado como hereje, por los de abajo, los de la calle, esos que van de negro, esos que van de “morao” y se fustigan a sí mismos, y en público, ni cuarto oscuro ni nada. ¡Hay qué ver lo degenerado que te puedes permitir legar a ser en la intimidad “aznariana”!. No hay que descartar como personajes a los guiris del hotel de enfrente. ¡Qué bien se lo pasan ellos viendo el contraste entre la Ejjjpein viciosa y la acartoná!.

Noche-sana-pero-cágala-al-final-que-no-se-diga – Comida en un vegetariano macrobiótico, de esta que no te deja nada en la manguera que llevamos dentro a los 10 minutos de ingerida, regada de cerveza orgánica, no se puede fumar y no lo hace encantado de la vida. Sales del restaurante flipado, orgulloso de ti mismo, congratulándote a los demás y a ti mismo de lo sanos que se habéis sido, por fin, habéis madurado en masa, habéis conseguido cambiar, eres una nueva persona, eres la/el mejó con diferencia, te has metido a saco en el rollo soy-vegetariana-a-no-ser-que-me-pongan-jamón-delante. De lo contento y orgulloso que se está de uno mismo no queda otra que celebrarlo. El problema es que no tu yo real, mismo y vicioso no se lo ha terminado de creer y reclame el puesto que le ha usurpado tu nuevo yo-soy-un/a-wanna-be-pijijipi. Imprescindible que para llevar a cabo este plan que tu verdadero yo salga a relucir al final, no vaya a ser que le iluso de tu cuerpo se piense que has dejado de ser tú y a partir de ahora le vas a tratar bien.

Noche-raje-destripe-despiporre.- Reunirse e intercambiar opiniones objetivas y desinteresadas (lo que en mi pueblo se denomina comúnmente como criticar-a-tol-que-se-mueva, sobre todo si eres caracol y te mueves lentamente :P). Gracias a las nuevas tecnologías se puede hacer, además del modo tradicional conocido vulgarmente como “me-paso-por-el-chino-a-por-2-litronas-y-subo” aka cara a cara, por el messenger, y ahora además por el twitter, cosa que yo conozco como “messenger masivo”. En todos los casos se puede acompañar de refrescos alcohólicos o no, gusanitos o no, pipas o no, porros o no, o todo junto y a la vez….. Al gusto del criticador.

Y bueno, yo no digo más porque ya me canso hasta a mí misma………. Pero sí, hay más. A ver si me sale de los ovarios ponerlo. Algún día de estos…………….. Ya no digo ná.

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La última de El Caracol

Dedicado a Iwi, a quien le debo esta explicación en la distancia. 😉

Antecedentes: El Caracol desde hace meses está fatal. Está hecho polvo. Tiene problemas médicos, dice él, relacionados con el estrés. Está aguantando el tirón porque esta situación (de mierda, añadiría yo) se va a acabar dentro de poco, dice él (eso espero, añadiría yo).

Me escribe un e-mail: Está paranoico. Lleva tres días sin ir a trabajar. No puede, no puede y no puede, dice él. Está mu´malamente. Ha salido a la calle y no puede cruzar la carretera (por la que, de media, pasa un coche cada tres horas, añadiría yo). Le da miedo. No sale más de casa porque no quiere cruzarse ni con vecinos ni con el portero. Le dan pavor. Está continuamente mareado. Rememora sus viejos tiempos drogadictos (lejanos, muy lejanos, añadiría yo) y lo compara con un bajón malo de ácido. Lo único que puede hacer es quedarse en casa, me comenta él. Lo único que tiene para comer es un pastel (arma arrojadiza-alfalfa-roca, añadiría yo) que le ha mandado su madre por correo (punto en común con la Chupifamily: mandarse viandas por correo, añadiría yo). Duerme a ratos. Despierta. Come más pastel-arma arrojadiza-alfalfa-roca. Cuando se despierta en lo único que piensa es en comer más pastel-arma arrojadiza-alfalfa-roca. Le sienta bien, dice él. Gracias a dios éste último que le envió su madre pesa kilos, dice él. Tiene suficiente para comer si no se recupera en toda una semana, me cuenta. Dice él, que no me moleste en llamarle porque no va a coger el teléfono. No me puede llamar porque no puede articular palabra. Hablará conmigo cuando esté mejor. Que no me preocupe tampoco, dice él (con la boca más que pequeña, añadiría yo).

Gracias a que soy lista de nacimiento deduzco que está clarísimo que lo último que quiere con ese e-mail es que me preocupe por él, su salud, su pastel-arma arrojadiza-alfalfa-roca, el portero y los vecinos. Así que me mantengo tranquila y pachorra (y un cojón, añadiría yo).

Me escribe un sms: Ha descubierto qué le pasó hace una semana. Fue envenenado. La culpa de todo la tiene su madre (como siempre según él, añadiría yo). Es largo de explicar (y tan largo que debía ser, añadiría yo).

Me hace una llamada telefónica: Ha atado cabos. Se ha desvelado el misterio. Se le ocurre pensar que quizás lo que le ha pasado es por causas ajenas al estrés y sus manifestaciones físicas, dice él. La respuesta está en los ingredientes del pastel-arma arrojadiza-alfalfa-roca. Pregunta a su madre por los ingredientes. Ni él ni ella tienen ni idea de cocina, dice él (no en vano, son ingleses, añadiría yo). Su madre preguntó a un amigo con cierta “experiencia” (tus padres no hubieran querido que fueras su amig@ en la década de los 60, añadiría yo; y posteriormente tampoco, seguiría añadiendo yo). Su madre le cuenta los ingredientes del pastel-arma arrojadiza-alfalfa-roca que le envió por correo. Lleva nuez moscada. El amigo sesentero explica que tiene “propiedades” que se hacen notar con dos cucharaditas. Salta la liebre, dice él. Busca en la Wikipedia. Puede llegar a ser una “sustancia peligrosa” dependiendo de la cantidad ingerida, me dice él a mí que le han dicho a él en la Wikipedia. Es peligroso a partir de 5 cucharadas, dice la Wikipedia. Su madre, le dice a él, ha echado DOS BOTES ENTEROS (de la exageración se podría decir que es vasca-andaluza, diría yo).

 

Yonkis del mundo: déjense de sustancias ilegales, y váyanse al carrefour a hacer acopio antes de que corra la voz. Lo dice el Caracol, añadiría yo.

Este Caracol es una auténtica mina para escribir posts. Es suficiente razón para no dejarle, añadiría yo.

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Imágenes Insólitas I

 

Como dicen en Almería “¿Ehto qué é lo que é?”

¿El vaticano se ha modernizado?¿se han apuntado al carro del Billy (Gates, se entiende? ¿esto es como el güindous? ¿o el Excell? ¿para cuándo un “Evangelio Vista”? ¿y la biblia 2.0?. ¿Para cuándo las dominios

http://www.pederastasconsotana.com
www.obisposcabreados.com,
www.follasincondónyaparircomoconejas.com,
www.lavadocatólicodecerebros.com,
www.roucotequiereabducir.com
,

http://www.danosmáspastaparainvertirenbolsaquesemospobretones.com

(¿Se os ocurren más dominios?)

Claro, que cabe la más que probable posibilidad de que se hayan basado en algo más cutre como el CaribeMix 3.054.369 o el Boom 3,1416.

¿Que cómo descubrí esta grandiosa imagen? Me “obligaron” a vender en cierta feria ESO, junto con biblias de todas las formas, colores y encuadernaciones. Las había con las tapas de plástico no fuera a ser que no pudieran reprimir la urgencia de repasar unos cuantos salmos en la ducha o en lugares más escatológicos. Pedí un plus de peligrosidad por razones obvias, y el incomprensivo de mi jefe me lo denegó. 😛

Mis temores de linchamiento por parte del público general eran infundados. Se vendieron como churros, casi me los quitaban de las manos, oigan. Incluso algunos degenerados se atrevían a hacerme consultas (¡A mí!). La consulta-winner fue: “¿Está actualizado?”. Ante la cara de gilipollas que se me quedó cuando oí semejante pregunta y mi gruñido como respuesta, el degenerado, preocupado como estaba de estar a la última, decidió compararlo con la Biblia. ¡Qué miedo pasé!.

Os juro que esto existe. Tengo un testigo que lo puede corroborar. (Testigo manifiéstese, plis).

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Abismos Generacionales

 

Definitivamente tengo mucho que aprender de mi hermana pequeña.

 

La Enana consiguió que Mamá Brixta echara a Sister South-Park y a La Barbie de casa, bien reticentes a irse por otro lado, para quedarse ella de hija única. Brixta salió por patas lo antes que pudo, porque estaba harta de hacer de segunda mamá.

 

 

Mamá Brixta le montó un despacho y un dormitorio en casa. A Brixta la desterraron al sótano, y su cuarto fue usurpado por La Enana para que dejara de sufrir compartiendo cuarto con La Barbie, y no llegara la sangre al río con los vecinos protestando por el ruido de las declaraciones de amor fraternal que se dedicaban la una a la otra.

 

 

Si La Enana tiene que estudiar que NO SE MUEVA UNA MOSCA en toda la casa, se adaptan los horarios de comida según convengan a los suyos de estudio y caminamos por la casa en calcetines para no hacer ruido al pisar. Cuando Brixta estudiaba se tenía que poner tapones de silicona y los auriculares encima para amortiguar los sonidos, ejem, estruendos de broncas, música a tope, teléfono, perro ladrando… (Poned cualquier cosa especialmente ruidosa, tras los puntos suspensivos, que se os ocurra).

 

 

Mamá Brixta tiene (eso se cree ella) un coche. Para usarlo tiene que pedirle permiso con antelación a La Enana, quien comprueba en su ajetreada agenda si tiene un hueco para que Mamá Brixta añada al privilegio de, pagar el seguro y la letra, el de su disfrute de cuando en cuando. Sin aspavientos ¿eh?, que no se nos emocione. Brixta…… bueno, Brixta no tiene carné, pero tiene que quejarse igualmente, sino sería señal de haber sido abducida.

 

 

La Enana ni plancha ni limpia “porque la pobre no sabe”. Brixta os puede dar todos los trucos de abuela para quitar hasta las manchas de alquitrán, y plancharos el frac como una profesional.

 

 

Mamá Brixta es anti-tabaco. Y ella como una niña buena que es, no fuma. Sólo hace incursiones a la calle de vez en cuando, apesta a “Nenuco” cuando vuelve, y los días que no se puede escaquear después de comer está que muerde. Perdón, no quería dar a entender que estuviera con el mono, sino que “estás cansada, hija. Anda ve a dormir la siesta que ya recogemos la cocina Brixta y yo”. Brixta… bueno, dejémoslo. Es largo y puede dar para otro post.

 

 

Mamá brixta es anti-alcohol y piensa que La Enana es abstemia; jamás la verás bebiendo alcohol, ni tan siquiera en las reuniones chupifamiliares. La Enana sale en la portada de EPS en un reportaje dedicado al botellón bebiendo, ejem, un mini de agua mineral con gas bien aliñadito, se entera de la fecha exacta de publicación del reportaje-chivato, llega a las 5:45 am que es cuando hacían el reparto de periódicos, arranca la foto de la discordia, y la revista parece intacta. Aquí no ha pasado ná.

 

 

 

 

 

Brixta decide hacerse la adulta a la edad de 13 años e irse a Oh! Madrid, monta una coartada increíble gracias a la que es imposible que la pillen, sale corriendo para llegar a su casa a las 9:30 pm, y se encuentra a su madre en la puerta de la discoteca esperándola con cara de pitt bull y muy, muy, muy, ejem, digamóslo suave ¿cabreada?. Para más inri Brixta tuvo que aguantar las coñas de sus amigas durante una semana.

 

¿Será que el linaje chupifamiliar mejora generación tras generación? ¿Por qué tuve que tener yo tanta prisa en salir y ser la primera, coño?

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De Cuando los Mitos se Caen

snailhouse.jpg 

Sigo desgranando las obsesiones de El Caracol , que como veis son muchas y cundiditas. Aún no os he hablado de la principal: la música. No exagero nada si digo que tiene más de 4,000 cedeses, y la colección crece día a día, a un ritmo de 10 cedeses aprox. a la semana. No le vale bajárselo de la mula (no sabía ni lo que era hasta que se lo dije yo). Él quiere su original con la correspondiente cubierta. 

El Caracol se ha gastado en un equipo de música lo que yo ganaba en cuatro meses juntos. Sueña con el día en que pueda tener su propia casa y cambiar la instalación eléctrica, ya que los cables son fundamentales para poder escuchar el aparatito ese tan barato a pleno rendimiento, y se imagina viviendo en el campo, aunque se pudra del aburrimiento, sólo para poder poner la música a toda pastilla. 

El Caracol se pasa las horas muertas haciendo mp3, cedeses para amigos, y actualizando una hoja Excel donde los tiene todos clasificados. 

El Caracol no sólo tiene de todo tipo de música inimaginable, incluyendo unos insufribles villancicos Heavy Metal, sino que sabe de cualquier grupo o cantante su vida, evolución musical, donde vivió/vive, la talla de calzoncillos/bragas/zapatos que usa y hasta cuántas de rayas de coca se mete a la semana. Da igual la década y/o estilo musical. 

El Caracol me ha abierto los oídos a música de la que jamás había oído ni hablar empezando por música del desierto, pasando por la banda de su pueblo y acabando en el Reggae-Metal. 

Gracias a El Caracol sé diferenciar entre Rap londinense y Rap de Birmingham, Dark Dub y White Dub, Drum & Base según la zona de Londres en la que se haya producido, etc. (De los nombres ni me habléis, pero eso tiene que ver con mis defectos de fábrica y dificultad de retención de datos). 

El Caracol consiguió que me vuelva medio gafapasta y me guste el Jazz, que ya tiene mérito porque para mí era música de ascensor o lobby de hotel de lujo. 

El Caracol me ha llevado a mil conciertos en Londres, y conozco todas las salas en esa ciudad que no son pocas. He visto actuar a dinosaurios Punk legendarios como The Damned, en cuyo concierto me sentí una niñata, y para colmo, de las pijas, porque no se me ocurrió disfrazarme de punk pasada de vueltas y generaciones. 

Gracias a El Caracol sé que Ryan Adams no tiene nada que ver con Brian (Adams), y que es un desequilibrado mental que según le pille el día bien se emborracha en el escenario e invita a rondas a todo el público, o bien les escupe y deja el concierto a medias porque “alguien de la primera fila le ha mirado mal”, como tuvimos la grandísima suerte de comprobar nosotros. 

El Caracol es el oráculo musical de cuantos conoce, incluyendo a mi familia y amigos, la suya, nuestros vecinos, etc. El Caracol tiene un amigo que es crítico musical en un periódico con el que debería compartir la nómina porque es una de sus principales fuentes de información para parte de sus artículos. 

Siempre me he sentido muy orgullosa de su buen gusto musical y oído, y estaba contentísima de que cada X tiempo me “llenara” el iPod con música, a fin de instruirme y descubrir nuevas cosas. 

Pero entonces, señores, el desafortunado día llegó. El mito se cae, y ya no le puedes ver con los mismos ojos. Te hace dudar de si no habrás estado idealizándole todos estos años. Mi gurú musical particular se cayó del pedestal, perdió su cetro y mi respeto. 

Si piensan que mis palabras son duras, imaginen que escuchan su iPod compilado por su gurú musical, y les salta ESTO. 

Y ahora, si tienen narices, van y me dicen que no es para tanto.

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Yo tuve un hijo…… bueno, dos

Para contaros esta historia hay remontarse al Pleistoceno ya que Brixta contaba con la tierna edad de 17 años. Imaginaos a los dinosaurios en forma de coches campando a sus anchas en la highway; imaginaos trogloditas machos en forma de pringaos engominaos con los pantalones enseñando el culo blanco forofos del RAP, a troglotitas féminas con el pelo cardado, y a ambos sexos hablando con una patata en la boca…. No quiero abusar y pedir tanto. Ya sólo con que os imaginéis a Brixta con 17 primaveras es echarle suficiente imaginación.

Brixta, con esa edad, se fue un año de intercambio a la Deep América con todo lo que eso conlleva. No sé en qué estaría pensando exactamente Mamá Brixta cuando tomó su decisión pero, me da a mí en la nariz que en putearla vilmente porque la mandó a un High School (Instituto) ni menos ni más, ni más ni menos que…. ¡tachán!………… luterano.

Nuestros recreos de la mañana consistían en una chappel, es decir,capilla, si por capilla entiendes que sacaran todos los bancos del gimnasio donde nos reunían a todos en tropel a escuchar sandeces en formato RR.PP. empresariales: “Dios es un activo en el que hay que invertir”, “Sabemos que LE necesitas, trabaja con nostros”, “No esperes nada a cambio, Jesucristo te dará una parcelita con vistas al mar en su momento. Aún no toca, hay que invertir”, etc, etc….. Éramos 5 españolitos en todo el instituto y dedicábamos las “capillas” a comer pipas, bollos varios y a hacernos coletas y trenzas (casi nos echan por eso, porque es lo más indecente que puedes hacer en público…. y por otras cosas como, por ejemplo, llevar camisetas ajustadas. Éramos putones verbeneros, las españolitas).

Teníamos muchas asignaturas ridículas como álgebra (con 17 años que te enseñen a hacer raíces cuadradas es un poco fuerte), Historia de América (es decir, quién fue el pringao que puso la primera bandera de barras y estrellas en tal monte, que no montaña), geografía (aprendí que la capital de Reino Unido es Manchester, y va en serio), etc…. Había una asignatura obligatoria que me dio mucho repelús cuando la ví en la matrícula y con un nombre de lo más sugerente: Biblia; clases de Biblia. Sí, habéis leído bien. Era mi clase favorita. Sí habéis leído bien, otra vez. Teníamos un profesor muy bueno y joven (eso lo veo ahora; entonces me pareció un diplodocus humanoide). Todas sus clases eran prácticas y además aceptaba otros credos. Le expliqué la Brixtología (post pendiente BTW) y no sólo la comprendió sino que se le iluminaron los ojos, que no la mente. ¿He dicho ya que sus clases eran prácticas? ¿muy prácticas?. Pues para demostrarlo os diré que en sus clases tuve un hijo. Bueno dos, pero porque me obligaron, que no violaron.

Decidió que debíamos todos tener hijo para saber lo que se sentía y cómo encargarnos de él. Creo que tenía algo que ver con que su mujer estaba a punto de traer un churrumbel suyo al mundo y era una manera de desfogarse… (Ese tipo de conclusiones se las dejo a los psicólogos de palo declarados 😉 ).

La clases eran prácticas (¿lo había dicho ya?) pero no me seáis tan mal pensados. Al fin y al cabo estábamos en la Deep America y no nos iban a dejar follar unos con otros en mitad de clase. Aunque no hubiera estado mal, porque sólo con mirar de soslayo te dabas cuenta de la cantidad de gente con hormonas descontroladas que lo necesitaba, es decir todos nosotros. Así que, como no podía ser menos en un colegio luterano (insisto, además americano), me casaron. Así por todo el morro y en plan islamista, sin poder elegir. Hicieron papelitos: Machos/ Hembras y nos emparejaron. Y se preguntarán ustedes “¿eran pares en la clase?” Pues no, no éramos pares. Las que se quedaron sueltas eran “viudas”. No podían ser madres solteras, o lesbianas, no. El profesor era enrollado, pero no gilipollas, y no buscaba el linchamiento en el pueblo ése de mala muerte, con una calle de downtown (centro) al que se atrevían a llamar ciudad.

Tuve suerte y me tocó de marido otro estudiante de intercambio que me llegaba por el ombligo y con el que me llevaba de PM: Haji, de Osaka. Lo que nos pudimos reír. Teníamos 25 dólares a la semana de presupuesto, es decir, una millonada. Decidimos emplear 20 dólares en algo vital en nuestra relación: cervezas, ya que no en vano estábamos todos los fines de semana de fiesta en fiesta (en casas, obviamente) y el resto a pañales, y que no se nos quejara el niño que aquí nadie le había invitado a venir e invadir nuestra intimidad, amoshombre. No me digan que no era práctico.

Tras dejarnos las neuronas en el presupuesto nos dieron al hijo. Tenía esta pinta. Es más era clavaíto a éste, por no decir gemelo:

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¿A que es guapo? Salió a Brixta. Nos curramos el nombre: Cara-huevo.

 

Y entonces, como habrán adivinado todos ustedes, nuestro hijo murió. Como sé que son listos, se habrán imaginado que no murió de inanición o alcoholizado. Murió despachurrado y el accidente ocurrió en el aparcamiento del instituto, como no, haciendo el gilipollas.

 Ese día llegué a casa de la familia americana que me acogía muy compungida porque me iban a catear, y que te cateen en la Deep America es ser declarada oficialmente deficiente. La señora de la casa se apiadó de mí y llamó a los servicios sociales a mis espaldas.

A la mañana siguiente sonó el despertador a las 6 de la mañana (cosa que debería ser ilegal). Me tiré de la cama, con los ojos como un búho, la cara hinchada y una mala hostia increíble, y me arrastré como pude a la puerta para llegar a la ducha. Abrí la puerta, y ¡¡¡¡CHOFFFFF!!!!! Intento enfocar la vista cerrando un ojo para mirar mi pie derecho donde había notado algo raro. Un mejunje amarillento y una mini-cesta cubrían mi pie. Entonces, caigo: a los imbéciles de servicios sociales no se les había ocurrido otra cosa que endiñarme a otro niño-huevo caducao de los suyos, al que no sabrían donde colocar.

Así que, sí. Confieso: Tuve dos hijos…………… y a los dos, los maté.


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Hilton Guau ***** Superior

En la Chupifamily somos, por si no se había notado, unos pringaos. Su religión les prohíbe en agosto, fiestas de guardar, puentes y perro-piscina.jpgacueductos varios que se muevan de Madrizzzz. Suma a todo esto que nos gustan más los chuchos que las personas en general. 

Aquellas personas sin prejuicios religiosos que se piran de vacaciones con la masa, saben cómo liarnos y nos endiñan al perro.  

El piso Chupifamiliar se ha convertido este verano en un nuevo negocio-ONG durante unos días. Un Hilton. Uno perruno. Uno de mega-lujo. Este verano nos ha tocado por unos días tener dos inquilinos: La Perra Soprano y a El Pelos (Mamá Brixta dixit).  

La única condición de Mamá Brixta a sus clientes (qué bien suena esto, menos mal que no lo lee) es que estén limpios y aseados. Brixta fue a recoger a El Pelos a su casa, que le hizo unas piruetas cuando la vio que ya quisieran en el Circo del Sol, oigan. Claro, que no le duraron mucho. En cuanto Brixta enchufó la manguera la miraba con cara de mala-pécora-entras-en-mi-casa-a-maltratarme-de-esta-manera-zorra. Gracias a Brixta, El Pelos hizo su entrada triunfal en el Hilton Guau, regentado por la Chupifamily, como un faraón.  

Como en el fondo (más bien la sima), la Chupifamily es romántica, tenían la esperanza de que el cupido canino hiciera su aparición en el momento del encuentro entre la Perra Soprano, ayudada de su belleza, y El Pelos, ayudado del eau de mistol y su encanto. Algo así como “La Dama y El Vagabundo”. Pues fue igualito. Si la Disney se hubiera inspirado en estos dos, nuestra generación nunca habría oído hablar de Mickey Mouse. Juntos se comportaban como hooligans del equipo contrario. No había nada que hacer y fue comprobado empíricamente en el parque: El Pelos es gay, y la Perra Soprano asexual perdía. 

Y ahora unos minutos de publicidad. No se vayan, volvemos enseguida……. 

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Si no tiene donde dejar al perro durante las vacaciones, decídase por la mejor opción: HILTON GUAU ***** Superior. Les ofrecemos en un marco incomparable a varios esclavos disponibles las 24 horas para los siguientes servicios: 

Gimnasio: tres paseos diarios de una hora, como mínimo cada uno. Aunque sean las tres de la tarde en pleno agosto. (De hecho, Brixta ha menguado por efecto del derretimiento).

Entretenimiento: paseos con show incluido para lo que Brixta se ofreció voluntaria –me caí rodando por la cuesta del parque para aterrizar encima de una pareja un tanto acaramelada, por usar eufemismos de vez en cuando, y demostraros que sé qué significa esa palabra

Restaurante: privado. –Los hooligans de equipo contrario no pueden comer en la misma habitación detodalavidadedios, Para darme cuenta de eso he tenido que vivir en Inglaterra ocho años. Una es lenta de reflejos

Servicio de habitaciones: Galletitas con forma de chuleta cada media hora  -como soborno para que de vez en cuando nos dejaran en paz, como el que anestesia a un cliente humano a fuerza de copas cargaítas para que se esté quietecito (basado en hechos reales)-

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Continuamos con la programación habitual 

Como en cualquier hotel que se precie al personal le encanta cotillear sobre los clientes, el personal del Hilton Guau se ha tomado la libertad de psicoanalizar a los suyos. Dicen que los perros proyectan la personalidad de sus dueños, e incluso que muchos se parecen a ellos físicamente.

La perra soprano, la hija mimada de la Barbie -de verdad que lo parece- es guapísima, delicadita, más pija que la Hilton (tiene maleta propia y era más abultada que la de la propia Barbie que iba camino de Jamaica por dos semanas), y le encanta llamar la atención. Pero, sobre todas las cosas, es una kinki-busca-camorra y la primera en salir corriendo una vez que ha montado ella misma el pollo en el parque, no sea que ella pille algo. Es decir, como mi hermana la Barbie. 

A El Pelos no se le pudo hacer un estudio psicológico exhaustivo ya que a la dueña la he visto media hora. Pero es un perro muy nervioso, muy cariñoso –a veces demasiado- y da gusto sacarlo a la calle, ya que va a su bola pero a la vez pendiente de ti. Es un perro hippie y buenrollista, hasta que le tocan la moral. Es dominante y le encanta marcar el territorio. Que se lo cuenten al personal de limpieza del hotel, con la fregona todo el puto día. 

De ahí pasamos a psicoanalizar al Hermano Peludo que era muy independiente, un pasota, pero sobre todo un chulo. Se colaba en la iglesia de la esquina y dejaba la firma banco por banco –os juro que no estaba entrenado-. Es decir, como Mamá Brixta menos en lo último, pero no por falta de ganas sino falta de medios aka apéndice y vejiga diseñada a tal efecto.

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